Ourense lleva consigo la cruz del envejecimiento de la población porque así lo certifican los datos oficiales. De cada cien habitantes que viven en la provincia, treinta han cumplido ya los 65 años. Esa teórica debilidad puede ser una oportunidad para crear nuevas empresas que atiendan a grupos de edad que demandan una serie de servicios muy específicos, no solo relacionados con la salud, sino también con la calidad de vida, el ocio o la formación tanto reglada como no reglada.